Pensamientos de un anticuado
Hace unos días leí un artículo escrito por un señor cuyo nombre no recuerdo que nombraba las nuevas formas de entretenimiento online y criticaba las oportunidades que da internet de jugar sin moverte de tu casa, contaba su experiencia personal como jugador nato de bingo y compartía sentimientos.
Se reía de las nuevas salas de bingo a las que se puede acceder gracias a internet, decía que eran una basura y que haberlas creado era una manera de echar a perder el juego.
En una esquina de la hoja había hecho un cuadro comparativo entre cómo era la jugabilidad antes y cómo lo es ahora que existe internet, aparentemente él no está muy a favor de que los juegos se conviertan en algo accesible a todos desde su casa; decía que esto no sería un buen negocio para los casinos y que además la parte más importante de jugar en un espacio físico y no virtual es el reunirse con otras personas, compartir unas copas y divertirse contando anécdotas y chistes, y éste con la nueva tecnología se iba pérdiendo ya que “no se reúnen los amigos en una casa a jugar frente al monitor, lo hace cada uno desde su casa, se comunican de manera online y juegan juntos de manera virtual”. Creo que en eso tiene razón, sin embargo no todos los que juegan irían a un casino, ya que muchos lo hacen por mero gusto, para matar horas y no porque realmente sean adictos al juego o les apasione un mazo de cartas o apostar en internet
Por eso, creo que el negocio de los casinos online no está dirigido a jugadores muy expertos, sino a personas a quienes les gusta jugar y pasar un rato divertido sin jugarse demasiado y sin tener que exponerse a grupos sociales.


